Un individuo de 32 años (no le voy a dar más publicidad escribiendo su nombre), cristiano antiislamista y de derechas, asesina a unas 91 personas en Noruega.
¡Un criminal antinatura, un antisocial! se podría decir. Pero no es ni lo uno ni lo otro. No es un loco como piensan algunos y, aunque lo parezca, ni siquiera un monstruo. Los psicólogos apuntan que sabía en todo momento lo que hacía y por qué. Sus vecinos o conocidos lo describen como una persona completamente normal, amable y sociable. Es difícil, si no imposible, averiguar cómo piensa o qué ocurre dentro de una persona para hacerlo actuar de esa manera… Me resulta más obvio y sencillo pensar, de forma generalista, en qué es la violencia, las características humanas y el contexto social en el que se expresan.