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Mostrando entradas con la etiqueta Ciencia. Mostrar todas las entradas
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24 ene 2013

La colirrojo tizón

Llegó en navidad... Quizá no era su primera noche ahí, pero yo la vi por primera vez el 29 de diciembre. Me enamoró nada más verla, tan delicada... una bolita de plumas, posada de forma casi imposible en el vértice de la obra vista, haciendo la "pata coja". No pude evitarlo y le hice dos o tres fotos, con flash claro, era de noche... no quería molestarla pero ¡estaba tan emocionada! la tenía ahí mismo, sobre mi cabeza. Pensé que quizás se iría... pero no, al otro día estaba allí, y al otro, y al otro...
La semana pasada anunciaron la llegada de ese fenómeno meteorológico con nombre tan rimbombante, "ciclotrón explosivo".
Por aquí no fue más que los habituales y molestos vientos tarraconenses. Sea por lo que fuera, lo cierto es que al día siguiente no estaba en su posadero nocturno la pequeña colirrojo tizón. Pensé que le podía haber pasado algo... o, en el mejor de los casos, habría aprovechado los fuertes vientos para cambiar de zona de campeo... Pero me equivoqué, ¡sólo estuvo ausente un par de días intercalados! 
La cuestion es que ayer ¡volvió a hacer un viento de mil diablos! más fuerte incluso que los del fin de semana. Soplaba en todas direcciones, arremolinándose, y emitiendo ráfagas violentas que hacían volar objetos más o menos pesados (tejadillos, tendederos de plástico y cosas así). Tuve que coger un par de veces el coche y yo con él íbamos dando bandazos por la carretera. 
Así que al anochecer pensé en la pequeña colirrojo tizón "¿habrá conseguido volver a casa esta vez?". A la hora en que suelo salir a dar la cena a Dersu, el perro, miré de reojo hacia arriba, a ver si estaba en su esquina habitual y sí... ¡allí estaba! 
Esa pequeña bolita de plumas... ¿cómo pudo mantener el rumbo entre semejantes fuerzas y salir victoriosa?¡qué dominio del vuelo! ¡qué conocimiento de los vientos! pequeña joya de la Naturaleza que cada noche me regala con su presencia... 
No sé si será de una población local o de una población invernal procedente del norte europeo... Si es local en primavera buscará anidar no muy lejos de aquí.... y quizás la volveré a ver. Pero aún faltan unos meses, de momento aquí está y yo encantada! :-)


12 dic 2011

El COP17 DE DURBAN

Ésta es una de esas excepciones sobre las que no puedo dejar de escribir, por muy ocupada que esté con las leyes de la física o los contaminantes químicos… libros y apuntes tendrán que esperar un rato sobre la mesa.

Recientemente se ha celebrado en Durban (Sudáfrica) el COP17 (la decimoséptima conferencia de las Naciones Unidas que firmaron la Convención Marco por el Cambio Climático, o sea, para tratar sobre el problema y las posibles medidas a tomar para paliarlo).

11 sept 2011

DEL PROGRESO DE LA CIENCIA

Recientemente, en Amazings, leí un artículo titulado “La Ciencia es progresiva”. Básicamente la idea que transmitía era que la Ciencia ha seguido un camino de menos a más, mientras que en el arte cada artista hace algo siempre nuevo y en religión no hay avances.

Sin embargo todo se nutre de una manera o de otra del pasado y, al mismo tiempo, va cambiando con el tiempo: el Arte, La Religión y la Ciencia. Cada campo por diferentes caminos y por diferentes motivos.
La Ciencia se contrapone a la religión por razones mucho más obvias  que por ser o no progresiva; y el arte no es comparable, pues su fin no es buscar o pretender el conocimiento, sino la expresividad, la belleza y la emoción.

Pero, cabe preguntarse, ¿qué significa exactamente “la ciencia es progresiva”?
Es fácil entender que, desde el pasado hemos ido haciendo descubrimientos y acumulando conocimientos. Sin embargo, decir que algo es “progresivo” significa que ese algo va ilimitadamente en aumento y hacia delante ¿Es esto cierto? ¿El conocimiento no tiene límites?

Hace poco estuve viendo el primer vídeo de la isla de San Simon, dónde se reunieron científicos y divulgadores tratando de ofrecernos algún atisbo del futuro… Uno de los contertulios, un físico, decía que si bien la tecnología se puede seguir desarrollando ampliamente, el conocimiento científico está a punto de alcanzar sus límites (en unas décadas, cien años o ciento y pico… todo lo más).
Puede parecer una afirmación muy drástica. Pero es innegable que las leyes naturales son siempre las mismas… y que, por otra parte, el ser humano tiene unos límites. Es muy posible que no encontremos más respuestas a preguntas del tipo de dónde surgió el Universo o cómo se originó la vida.

Otra cosa es que, con los conocimientos adquiridos, podamos ir configurando siempre nuevas tecnologías… (¡siempre que hayan los recursos disponibles para ello, claro!) al modo en que con las 28 letras del abecedario creamos un lenguaje siempre en continua transformación. Pero a esta forma de cambio no se le puede llamar “progresivo”, ya que esto implica una linealidad que sólo es aparente (referida a un lugar y espacio de tiempo determinados), en realidad, un tipo de configuración así, fluye en múltiples direcciones y, en función del entorno y las circunstancias, se producen avances, cortes, fallos y regresiones.

Las civilizaciones nacen, crecen y desaparecen… y con ellas, si no todos, una parte muy importante de los conocimientos y tecnologías que llegaron a dominar.
Por otra parte, todas las civilizaciones tienen sus propios mitos…. Y a mi esto de la “progresividad” de la ciencia me recuerda a uno.

El Progreso es el mito, por excelencia, de nuestra moderna civilización. Su postulado principal es que el presente, por definición, es siempre mejor que el pasado, y en el futuro… ¡está por llegar lo mejor! algo así como una versión actualizada del cielo prometido judeo-cristiano en el que el hombre por fin llegará “Hasta el infinito… y más allá!”. Evidentemente, no existe ninguna base científica que pueda confirmar o justificar tal creencia.

Recientemente hemos empezado a comprender que la Naturaleza tiene unos límites, el siguiente paso lógico sería aceptar que nosotros también. De hecho muchos ya lo hemos aceptado pero la inercia de algunas creencias es aún muy grande. Sólo hay que leer las noticias o ver los telediarios para comprobar que nuestros gobernantes siguen fieles a los lemas del progreso…

La sociedad tecno-científica no es en absoluto mejor que cualquier otra por el hecho de estar en nuestro presente. Y el futuro siempre es incierto.

Los cambios acelerados y la complejidad tecnológica, también son considerados por muchos cómo signos de “mejora”. Aunque lo único que podemos afirmar es que a mayor número de individuos complejos interactuando mayor complejidad del conjunto. ¿Se puede considerar la complejidad un signo de mejora? Pienso que no. Y aunque tuviéramos algunos motivos para creerlo… hay estudios sobre otras especies que nos dan más motivos para considerar el crecimiento acelerado de una población como sinónimo de problemas y colapso.


Cómo no hay que idealizar el presente o el futuro tampoco se trata de idealizar épocas pasadas ni fustigarnos inútilmente por las maldades de nuestra civilización, sino admitir que las cosas son como son y están cómo están, aceptar nuestras limitaciones y responsabilidad en la medida en que también nos sentimos orgullosos de los conocimientos y logros adquiridos… Y, necesariamente, tratar de desmitificar, dejar de crear dioses y/o endiosarnos en su defecto, es un buen ejercicio de aceptación de la realidad que nos ha tocado vivir… Y quizá nos puede ayudar a reconocer con más tino los nuevos caminos que tendremos que recorrer.

25 ago 2011

TESTIMONIOS DEL FUTURO EN LA ISLA DE SAN SIMON

Mañana empieza el encuentro de científicos y divulgadores de la Isla de San Simón (http://www.fundacionilladesansimon.org/). Aunque sea a distancia e indirectamente quiero aportar mi granito de arena. En concreto a algunas de las cuestiones que se plantearán:

¿Somos conscientes o culpables, o responsables?, ¿Cómo se manifiesta el futuro? ¿Cómo sabemos si ha llegado?…