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30 mar. 2013

Una nueva Primavera


La pequeña colirrojo tizón dejó su dormidero en los primeros días de marzo… He querido suponer que el motivo fue emprender la vuelta migratoria hacia otras tierras del norte europeo. En cualquier caso me invadió cierto sentimiento de tristeza, de vacío… quizás no  la volveré a ver tras más de dos meses de encontrarnos cada anochecer –durante el día también revoloteaba alrededor de casa algún colirrojo tizón pero me resultó imposible reconocer si era ella u otro congénere-. Aún así no dejo de pensar, con cierta esperanza, en la posibilidad de que pueda regresar el próximo invierno… ya veremos.

Tras su marcha, la primavera parece que quiere y no puede acabar de llegar… el almendro, tan madrugador como siempre, ya había florecido antes de su partida. Y poco a poco le han ido siguiendo el resto de plantas silvestres… como la Erodium sanguis-christi de la imagen -de muy apropiado nombre para estas fechas-. Ahora mismo la estepa blanca (cistus albidus) ya nos regala sus grandes flores de papel de seda y las pequeñas y abundantes florecillas lilas del tomillo (thymus vulgaris) contrastan con el amarillo intenso de la ginesta escorpius. 

La temporada de caza ha terminado y los jabalíes y zorros que han conseguido sobrevivir  vuelven a dejar el rastro -muy a pesar de su cuidado para pasar desapercibidos- en su frenética búsqueda de alimento y pareja. En mi pequeño estanque ya hay puestas de huevos de lo que creo son sapos parteros. Hace dos noches pero sobre todo la de ayer oí no sé si a un autillo (que también regresan del sur a finales de marzo) o a un sapo partero… sus reclamos son casi idénticos, tendré que estar atenta para diferenciarlos o al menos identificar la procedencia del sonido: si viene de lo alto de un árbol sin duda será el autillo, si del suelo o los muretes de piedra seca será el sapillo.

Pero el tiempo sigue siendo fresquito… Aún así los turistas han invadido la playa en busca de sol. Ayer Dersu –el perro- le hincó el diente a no se qué especie venenosa –vegetal o animal- y se le puso el hocico como el de un tiburón martillo (bueno, no tanto…  pero la cosa era seria y para que os hagáis una idea). Tuve que bajar al veterinario pues no tenía forma de bajarle la hinchazón y mientras esperaba aplicándole unas bolsas de hielo, me reía entre dientes viendo pasar a unos adolescentes en manga corta y chancletas, con todo el equipamiento playero, y caminando encogidos por el frío. 

Así que ayer nubes y hoy viento; los 15 grados centígrados apenas parecen 10. Mañana… ya veremos. La primavera sigue empujando tímidamente y hay que espabilar si queremos comer cositas buenas del huerto sin conservantes, colorantes y biocidas varios. La semana pasada plantamos tomates y calabacines; esta tocan pimientos, berengenas, cebollas y lechugas… 

A ver si entre unas cosas y otras también voy dedicando un rato al blog…  tengo novedades y montones de cosas en la recámara, solo me falta encontrar el tiempo y momento oportunos

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