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2 ago. 2011

ELECCIONES #20N

Ahora, que ya está fijada fecha para las próximas elecciones generales, es inevitable que surja el tema de lo que representa el voto, de las posibilidades que pueden tener las diferentes opciones políticas y otros temas relacionados. Precisamente, algo de esto surgió espontáneamente en facebook y, dada la dificultad de expresar en ese medio lo que pienso al respecto, me comprometí a escribir este post. Los “culpables” de ello son, principalmente, Armando y también Mar.


Para poder entender las claves del comportamiento social de una especie, tenemos que observar sus formas de actuar en diversas circunstancias, en su medio natural… y a lo largo del tiempo. El hecho de que los seres humanos investiguemos nuestro pasado, analicemos nuestro presente y tratemos de prever nuestro futuro es también una forma de intentar mirarnos con cierta distancia, con objetividad, para poder entendernos mejor a nosotros mismos.

Las investigaciones sobre nuestra especie, sitúan los inicios del hombre moderno –evolutivamente hablando- unos 150.000 años atrás. Del total de este tiempo, durante unos 140.000 años, su organización social consistió en pequeños grupos formados, principalmente, por la familia extensa; con una economía basada en la caza-recolección, exitosa gracias al nomadismo y totalmente ecológica (pese a la opinión de algunos científicos -en mi opinión errada y creo que actualmente ya no muy considerada- de que fueron culpables de la extinción de megafauna como los mamuts, y otras especies que habitaban Australia, y se extinguieron hace entre 60.000 y 40.000 años atrás).

Los estudios antropológicos, que investigaron a fondo tribus que mantuvieron hasta nuestros días este tipo de organización social, apuntan a que en mayor o menor medida, en todos los grupos humanos se aprecian relaciones jerárquicas y de poder… No obstante, en algunos de éstos grupos llamados “primitivos”, éstas tendencias no llegaban a establecer jerarquías sociales acusada ya que eran aplacadas o contrarrestadas con diversas estrategias; por ejemplo en los ¡kung (pueblo nómada en decadencia o fase de absorción, en la actualidad, al topar con una sociedad mucho mayor y verse interrumpidas sus sendas, agotados sus pozos de agua, etc.), cuando alguno de los hombres más fuertes traía una buena pieza de caza –motivo de alegría en los pueblos cazadores-recolectores-, los demás le bajaban el ego diciéndole que podía haber traído algo mejor… que no tenía tan buena puntería como decía… o cosas por el estilo.

Sin embargo, en la gran mayoría de sociedades sedentarias del pasado y del presente, que aparecieron con la agricultura tan sólo hace unos 10.000 años –comparados con los 140.000 en los que medraron los pequeños grupos nómadas-, se observa una marcada organización jerárquica en la que hay un jefe que puede ser el más fuerte o hábil, el más valiente o guerrero, el más sabio –a menudo anciano- o el que tiene más conocimientos curativos, en función de las circunstancias y necesidades del grupo; al cuál pueden seguir en importancia otros miembros de la tribu, de menor relevancia, muchas veces de los más allegados al jefe.
También se ha apreciado en los jefes de la mayoría de sociedades humanas estudiadas, una acusada necesidad de status –reconocimiento-, en algunos casos realmente desmesurada, como ya apuntaba en otro post de un tema diferente.

De manera que la necesidad de status unida a ciertas cualidades valoradas por el grupo más el efecto de confianza y concesión de poder y privilegios, son comportamientos constantes en las sociedades humanas que hacen posible un tipo de organización social jerárquica bajo determinadas circunstancias.
Esas circunstancias son, al parecer, el aumento de la sociedad tanto en número de individuos como en complejidad (en las sociedades humanas la cantidad siempre va acompañada por la complejidad). Aumento que fue posible gracias a los excedentes alimentarios de la agricultura.

En las primeras civilizaciones –“civilización” como sinónimo de sociedad grande y compleja-, hace a penas unos 7.000 años, el poder se va transmitiendo en ciertas familias o castas con poder absoluto sobre la masa social que, debido a la necesaria especialización en el trabajo, empieza a constituirse en capas o estratos. Se establece así la figura del Poder cómo algo Divino, algo vetado a los individuos no poderosos, y transmitido familiarmente de generación en generación. Como en las antiguas civilizaciones Sumeria y Egipcia. En todas las civilizaciones importantes se observa una cierta tiranía o crueldad manifiesta del Poder hacia sus súbditos.

En la Grecia filosófica y democrática, el poder estaba en manos de los llamados “patricios”. La democracia era un derecho exclusivo de esos patricios de sexo masculino y consistía en discutir y decidir, entre ellos, sobre los asuntos que eran de interés común. El resto de la sociedad eran sus esclavos y, por supuesto, no tenían ni voz ni voto, sólo estaban a las órdenes de los poderosos.

Allí, en la Grecia antigua, nació la ciudad y con ella la figura del político. La ciudad, la polis, necesitaba unos gestores y/o administradores que se ocuparan de su buen funcionamiento y a éstos se les llamó políticos. Por supuesto estos gestores de la ciudad provenían de familias poderosas y no eran votados por el pueblo. Aristóteles transmitió la idea que la felicidad estaba en la polis (que equivocada se ha revelado esa idea en las grandes urbes modernas).

En la Edad Media de la Europa feudal, la organización social giraba alrededor de un señor, su familia y ejército que controlaban, por la fuerza bruta  aunque también ofreciendo protección, cierta extensión de tierras y a la masa de agricultores o campesinos de los que vivían, a cuerpo de rey, gracias al diezmo (por cierto bastante menos que lo que tenemos ahora que pagar y eso que aquellos tiempos se nos aparecen como oscuros y terribles para los “pobres campesinos”, comparados con los nuestros).

Cuando la Iglesia consiguió unificar grandes extensiones del territorio de la Europa pagana en gran parte y, en otra parte, dividida en diversas florecientes versiones del cristianismo, -a través de crímenes y guerras y gran propaganda de su ideología-, se hizo con el poder absoluto sobre sus habitantes a los que controlaba bajo amenazas de “arder en el fuego del infierno” y otros terribles males (que no eran solo “amenazas” pues efectivamente quemaron en hogueras a muchas personas y las sometieron a todo tipo de torturas) y motivaban con ilusiones vanas en “otra vida”, “justicia divina” y “otro mundo mejor”… (Es posible que las ideas progresistas sobre que el presente siempre es mejor que el pasado y la fe ciega en un futuro brillante y siempre mejor –muy bien expresada por Buzz “¡Hasta el infinito y más allá…!”- provengan de aquí), al mismo tiempo que erradicaban, criminalizando, a los depositarios de conocimientos útiles para la sociedad bajo la acusación de “brujería”, “herejía” y otras invenciones que han llegado hasta nuestros días y que, al pueblo amenazado no le quedó más remedio que aceptar y más tarde llegar a creer.
(En nuestras modernas sociedades también se ha criminalizado, y se criminaliza, a grupos o movimientos que suponen una amenaza para el Poder; cuando la sociedad ya está bien adoctrinada al respecto es sencillo quitarlos de en medio, en ocasiones, ni siquiera es necesario, pues la misma sociedad los rechaza y desautoriza. Seguro que se os ocurre algún ejemplo en éste u otro país)

Hasta aquí, podemos observar que si bien en las sociedades pequeñas el rumbo de la sociedad, las decisiones importantes, estaban en manos de aquel que poseía las cualidades más valoradas y eficaces para el grupo, el cuál le otorgaba socialmente el poder. Cuando las sociedades se hacen más grandes y complejas pasa a estar en manos de quienes tienen las armas que no esperan a que la sociedad deposite en ellos su confianza y les otorgue poder, sino que lo arrebatan por la fuerza y más tarde, o al mismo tiempo, van extendiendo sus ideas (que el Poder proviene de lo divino, que es un derecho de sangre…) e ideologías políticas y religiosas que les favorecen y auto-justifican en su posición privilegiada y que la masa social acaba aceptando e incluso asimilando, con el tiempo, como ideas propias.

No obstante, aunque los individuos no poderosos siempre son los que más otorgan… siempre tiene que haber algún tipo de intercambio entre el Poder y el vulgo. Esto es especialmente cierto en las sociedades muy masificadas, pues el poder del número es una amenaza muy importante y el Poder tiene que ofrecer algo a cambio de mantener su dominio.

Así cuando la sociedad se hace aún más grande y compleja desde finales de la Edad Media con el nacimiento del Capitalismo y culminando en la Revolución Industrial; la sociedad del momento, apoyada por su número y el nacimiento de la burguesía –un nuevo tipo de ciudadano con cierto peso social- empieza a demandar nuevas concesiones que fueron recogidas y desarrolladas de forma impecable por Marx y Engles.
La sociedad, los trabajadores, que hacen funcionar los telares y toda la maquinaria del momento… ¡quiere tener el control sobre los medios de producción: el poder…! Por supuesto, esto no se les podía conceder… pero el Poder del momento tuvo que hacer algunas concesiones, bajo peligro de ser decapitado como ocurrió en la Revolución Francesa (Por cierto que las revoluciones siempre han supuesto cambios pero, principalmente, el traspaso forzoso del Poder, ya que los que lo ostentan no lo sueltan si no es por fuerza mayor).
Así se instauró una nueva versión de la democracia en la Inglaterra de la época, que extendía el derecho a votar a todos los individuos adultos de sexo masculino; también se concedieron unos cuántos derechos a los trabajadores, entre ellos el de libre reunión y asociación. Esta nueva democracia se fue desarrollando –finalmente también se les concedió el voto a las mujeres- y extendiendo por toda Europa. Así la democracia actual no es más que el resultado de un “tira y afloja” entre los no poderosos que son multitud y la minoría poderosa.

La expansión de las ideas socialistas forzaron al Poder a convertirse en un Padre para la Sociedad que, si bien explotaba a sus hijos, tenía que amarles a todos por igual (influencias de las ideas de igualdad promulgadas por la cristiandad y las revoluciones francesa y rusa) y preocuparse por colmar sus necesidades y así, poco a poco, se fueron instaurando y extendiendo las ventajas sociales: medicina, ayudas, subsidios… Los individuos, dependientes de la sociedad, estaban protegidos y así, por supuesto, la democracia y con ella el Poder que la sustentaba. Porque… ¡¿quién no defenderá lo que le ofrece protección y ciertas ventajas?! Sólo aquellos que aman la libertad y la autosuficiencia más que su propia seguridad… y, éstos sin duda, son los menos.

Otro cambio significativo que afectó a la Sociedad y el Poder ocurrió recientemente cuando la expansión de las nuevas tecnologías hizo posible la globalización. La sociedad-red permitió al Poder perder ubicuidad… Es decir, el Poder que antes estaba de forma evidente en manos de ciertas personas, de ciertos partidos, de ciertas casas reales… en ciertos lugares concretos, ahora está igualmente en esas ciertas personas pero no tan concentrado, ni en lugares tan concretos, sino difuminado y diversificado en entidades empresariales en constante mutación y entidades financieras de características similares. Esta des-ubicación le puede permitir al Poder dejar de hacer concesiones sociales… el pueblo no tiene a quien decapitar… ¡el Poder, ahora, es una hidra de cien mil cabezas!

Pero ¿quién, cómo y porqué ostenta ese Poder en cada momento? Básicamente, podemos responder al tener en cuenta las tendencias humanas que se han manifestado, en mayor o menor medida, a lo largo del tiempo desde que el ser humano moderno camina sobre la Tierra. Cómo ya se verificó en las sociedades más pequeñas y sencillas aquellos que tienen ciertas cualidades unidas a una fuerte necesidad de status, son los que ostentan el poder… y, como sabemos de las primera civilizaciones, también son aquellos que dicen tener derecho a él por gracia divina o herencia familiar (la Iglesia y la realeza siguen ostentando Poder y muchos de nuestros políticos actuales son hijos o familiares de políticos conocidos de la anterior generación o tienen influencias y relaciones con otros poderosos); también, como en las grandes sociedades medievales y en las más masificadas aquellos que tienen de su lado las armas y los ejércitos y fuerzas de seguridad para el Estado, y a otras instituciones importantes, además son buenos transmisores y propagadores de ideologías que los auto-justifican –como la Iglesia medieval-, y, por último, saben hacer las concesiones necesarias para no morir decapitados (en la actualidad la decapitación sería que nadie fuera a votar pues inmediatamente después perderían toda autoridad y el Gobierno quedaría disuelto). El porqué también responde, como en cualquier tipo de sociedad, a la necesidad social de tener quién la dirija o gobierne y, al mismo tiempo la proteja, esa necesidad de despreocupación en las cuestiones de supervivencia es ahora más urgente que nunca puesto que nuestra dependencia tecnológica nos ha llevado a no poder sobrevivir por nosotros mismos.

Ahora bien, está claro que la democracia, por mucho que se idealice no es el poder del pueblo que quería Marx… pero ¿somos los ciudadanos realmente los que decidimos, por medio del voto?
Si la Iglesia medieval consiguió extender su ideología y su dominio por toda Europa… ¿qué no conseguirán los poderes actuales con su fácil acceso e influencia sobre los medios de comunicación de masas? Si la España de Franco estuvo teledirigida por la propaganda cuando a penas se iniciaba la televisión (dos canales) en nuestro país ¿qué no conseguirán con los medios actuales los candidatos al Gobierno? La propaganda tiene mayor alcance cuánto mayor poder tienen los partidos y candidatos al poder… ¿porqué si no siempre ganan PP o PSOE? Nadie puede elegir lo que desconoce… lo que nos pasa una y otra vez por delante de nuestros ojos, lo que oímos una y otra vez… es lo que acabamos queriendo y repitiendo. Así nos decimos: elegimos libremente. Y elegimos, simplemente, entre aquello que nos presentan los que ya tienen la capacidad, o el poder, de presentárnoslo. Por lo tanto, la democracia, como en la Grecia antigua es un juego de poder que funciona para los que ya lo tienen; la diferencia, la mejora desde entonces, es que mantiene a los que no lo ostentan en la creencia de que pueden decidir y elegir libremente a sus gobernantes. En nuestro país, y en toda Europa, las opciones están polarizadas: izquierda derecha, derecha izquierda… cómo en un desfile marcial, cómo el mundo en blanco y negro, cómo los ceros y unos del lenguaje informático, toda la gran variedad de partidos, en realidad, están sometidos a una u otra de estas dos opciones únicas… y, sin embargo, la mayoría de nosotros piensa que puede elegir libremente a sus gobernantes. Por otra parte, esta “libre” elección solo es posible una vez cada cuatro años… el resto del tiempo, y en lo referente al rumbo de la sociedad, nada podemos decidir.

En la actualidad, en estos momentos de crisis ecológica, económica y social… parece que se ha producido una maduración en la sociedad que, aterrada por el futuro que se perfila, no quiere confiar más en quienes pretenden dirigir su rumbo sino tomar las riendas confiando en su propio criterio. El movimiento del 15-M o de los indignados, como se le ha dado en llamar, pueden ser esa muestra de maduración –forzada por las circunstancias adversas-. Partidos de izquierda ya han visto, en estas demandas sociales, eslóganes que han integrado a su nueva propaganda para mantenerse en el poder… Veremos a dónde nos lleva todo esto. Las circunstancias serán las que decidirán porque los humanos seguimos siendo básica y esencialmente los mismos que hace 150.000 años.  

El ser humano también tiene muchas otras tendencias, algunas de las cuales nos resultan muy dignas y loables y otras tantas muy despreciables… Las ideologías cambian pero las tendencias básicas humanas son las mismas y, al final, son las ideologías las que dependen de estas tendencias, -no al revés- y las que surgen para justificarlas.

Es importante tener en cuenta cómo somos y cómo nos han ido las cosas, después que cada cuál interprete lo que es la democracia y el voto cómo mejor le parezca (más cómo logros… más como concesiones… ambas cosas son ciertas) o cómo más le interese, votar o no votar es una opción que nadie debe coaccionar ni despreciar. Se han hecho grandes campañas a favor del voto, “criminalizando” –que conste que lo entrecomillo- a los que, no nos interesa la política ni el poder (no porque no nos preocupe sino porque, simplemente no es una de las tendencias humanas de nuestra predilección, por así decirlo, o quizá es más cierto, porque las cualidades de los candidatos no nos parecen las más adecuadas para defender lo que en realidad nos importa, de manera que optamos por no votar), y han calado profundamente en la sociedad, éstas campañas con toda seguridad tienen su origen en medios de poder o con opciones a él que están muy interesadas en que “el juego” continúe con las mismas reglas, aunque quizá con otros jugadores.

La sabiduría popular ya sacó un refrán al respecto: “Los mismos perros con diferentes collares”. A algunos puede resultar ofensivo, nada más lejos de mi intención, ¡adoro a los perros…! Lo utilizo, porque me sirve de ejemplo que muchas personas, sin haber estudiado nada sobre el comportamiento humano o Historia, ya intuyen que en el Poder siempre hay lo mismo… las mismas tendencias humanas.

1 comentario:

  1. Otra reflexión.
    Ando leyendo '1984' de Orwell.
    Winston, el protagonista, en su inútil y sorda lucha contra el Gran Hermano (Estado) que lo controla todo, comenta para si mismo: "Si hay esperanza, está en los proles". Y a las pocas líneas leemos: "El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza y sobre todo, el juego, llenaban su horizonte mental. No era difícil mantenerlos a raya."
    Completamente de acuerdo. Imposible cambiar nada.
    Analiza este caso (te paso el enlace):
    http://www.libertaddigital.com/deportes/2011-08-07/un-futbolista-antisistema-del-sporting-se-retira-el-futbol-es-capitalismo-es-muerte-1276431931/
    ¿Qué piensa de este caso el 99,99% de la gente? Que este tío es un membrillo y está dejando escapar una oportunidad de vivir de puta madre.

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