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21 jul. 2011

SOCIEDAD TECNOCIENTÍFICA

A principios de mes estuve en un curso de verano de la UNED sobre divulgación científica. Los diferentes ponentes parecían coincidir esencialmente en algo: vivimos en una sociedad basada en la ciencia y la tecnología. Lo cuál, a todas luces, es innegable. Había quien, incluso, afirmaba que ciencia y tecnología son inseparables, algo así cómo las dos caras de la misma moneda.
Inmersos cómo estamos en esta sociedad tecnocientífica es lógico deducir que ciencia y tecnología son la misma cosa. Sin embargo, la Ciencia únicamente trata de describir, explicar y predecir la realidad (todos hacemos “ciencia” a diario de alguna manera); es cuando queremos rentabilizar los conocimientos adquiridos, por muy variadas razones, -que van desde las altruistas a las egoístas o puramente económicas, pasando por las de poder o soberanía política y militar, hasta las de necesidad de reconocimiento- que en la aplicación del conocimiento adquirido, surge la tecnología que, a su vez, dota de nuevas herramientas de investigación a la Ciencia que amplía así sus conocimientos que, a su vez, se vuelven a aplicar por las mismas razones antes expuestas, una y otra vez, hasta formar el bucle en el que ahora nos hallamos: la sociedad tecnocientífica.

Y como de cualquier otro bucle, de la sociedad tecnocientífica no se puede salir, una vez se ha entrado ya no hay marcha atrás… y esto tiene sus inconvenientes. Por qué? Pues porque la sociedad actual es la expresión más elaborada de una estrategia de supervivencia basada en el desarrollo continuo de la especie humana; estrategia que ha tenido un éxito enorme al conseguir mantener a un número impensable de personas que, de otra manera, no podrían sobrevivir. Sin embargo, ese éxito de la especie humana empezó a pasar factura… La pérdida generalizada de otras especies y ecosistemas fueron los primeros en advertir que estábamos sobrepasando los límites de lo aceptable… El cambio climático, los movimientos masivos de personas, la crisis económica global y las revueltas sociales de estos últimos tiempos nos han revelado que hay que cambiar de estrategia porque la del desarrollo no sólo ya no funciona sino que, incluso, podría hacernos morir de éxito.

Entonces ¿Cómo cambiar de estrategia si no podemos salir del bucle tecnocientífico integrado?
Pues no parece que haya respuesta (es como una excepción matemática o una ecuación sin solución), como todo es complejo y producto de muy variados factores, seguramente ciertas circunstancias naturales conjugadas con otras tantas artificiales forzarán la salida… una cosa es segura: no será fácil… (de hecho ya estamos viendo que la cosa pinta complicada). Lo que no podemos saber es si podremos ir desarrollando una nueva estrategia gradual y “tranquilamente” o por el contrario se producirá un colapso en pocas décadas que empujará de forma forzosa y violenta –a los que consigan sobrevivir- a desarrollarla. Si atendemos a lo que se sabe de otras sociedades (un libro imprescindible al respecto: Colapso. Jared Diamond) suele ocurrir que llegan a un máximo de esplendor, complejidad y desarrollo para en poco tiempo -décadas a lo sumo- derrumbarse por causas ecológicas (o sea por haber agotado o destruído su entorno natural).

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