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18 sept. 2013

Rompiendo una lanza por el jabalí


Dónde vivo -en una localidad del Baix Penedès-, a pesar de la expansión descontrolada de la urbanización, en las últimas décadas el bosque se ha recuperado relativamente, desde que la filoxera, a finales del s. XIX principos del XX, empujara a abandonar los cultivos -principalmente el de la vid- que, en los siglos XVIII-XIX, habían alcanzado hasta las cimas de las colinas. Ahora, ya se puede adivinar, en algunas zonas, la lenta sucesión de la máquia hacia el bosque de encinas. 


Pero el que la biomasa forestal haya aumentado respecto al siglo pasado no implica la recuperación del ecosistema de bosque, al contrario, la falta de grandes animales que puedan mantener a raya el sotobosque, y la vegetación en general, es un problema que, a la vez que impide la recuperación, aumenta el régimen y alcance de los incendios, y sale muy caro en todos los aspectos, haciendo necesaria una gestión forestal que, en la mayoría de casos, no se lleva a la práctica.

La recuperación del ecosistema del bosque depende del alargamiento de las redes alimentarias o tróficas -de la biodiversidad- y del equilibrio dinámico entre productores, consumidores y descomponedores. Aunque, ciertamente, que se recupere la vegetación es un primer paso necesario. 

De animales, también tenemos por aquí... Y, de hecho, una buena y variada representación: aves, insectos, reptiles, anfibios y también mamíferos... ¡pero todos pequeños! bueno, todos... menos uno: el jabalí.

El jabalí es un mamífero mediano -poco más o menos que nosotros en peso y volumen-, el único salvaje que nos queda por estos parajes, digno de admiración en muchos aspectos (por su capacidad de sobrevivir en bosques con baja producción de frutos y con largos meses de sequía, por su sociabilidad, por su inteligencia... y por su capacidad de vivir oculto cerca de nosotros -aunque no siempre lo consigue, desgraciadamente para él-). 

Pero últimamente, el jabalí, no tiene muy buena fama, debido a que en algunas zonas ha proliferado y causado problemas potenciales o reales... Aún así, lo necesitamos, y mucho más de lo que pensamos. Nos necesitamos mutuamente, vaya. Los unos sin los otros no podemos llegar al equilibrio ecosistémico necesario para automantenernos: nosotros y las generaciones futuras.

Los jabalíes con su hocico móvil y fuerte en forma de disco, remueven gran cantidad de tierra buscando raices, hongos y lombrices (hemos visto que, al menos a veces, no se las comen totalmente... ¿sabrán que se regeneran aunque pierdan la mitad de su cuerpo?), y hacen posible que la materia orgánica superficial ( vegetación muerta, restos de origen animal, excrementos... ) se mezcle con el sustrato mineral, producto de la erosión de las rocas. Y al mismo tiempo la airea y da esponjosidad, propiciando la penetración del agua de lluvia -que disuelve las sustancias- y la acción de organismos y bacterias del suelo, para la transformación de elementos en nutrientes que puedan ser utilizados por las plantas -puerta de entrada de los ciclos biogeoquímicos del nitrógeno, carbono, fósforo, etc., a su paso por la biosfera-. 

Huellas de jabalí y perro
El suelo está considerado un recurso no renovable porque se pierde mucho más rápidamente que se regenera ya que la deforestación, para cubrir las necesidades humanas de madera y cultivos, deja mucha extensión de tierra expuesta a la acción de los elementos. El suelo, sin arbolado que lo proteja de la lluvia y el viento; sin las raíces, grandes y fuertes, que lo retengan contra la roca subyacente, es transportado de tierra hacia el mar libremente. Cuando el suelo se pierde sólo queda la roca impenetrable y estéril para las plantas y los animales - sólo algunos hongos y bacterias pueden vivir en ella sin problemas-.

Así que la acción del jabalí , acelerando la formación de suelo, es de importancia vital para el futuro, para nuestra especie y para las de muchos otros seres vivos y, en general , para los ecosistemas de los que forma parte. Quizás, a cambio de ello, hasta cierto punto, bien podemos dejar que se coma una pequeña parte de nuestros cultivos (según un estudio, de fin de carrera, del impacto de la fauna en los cultivos del macizo del Garraf, las pérdidas debidas a la acción de los jabalíes son muy pequeñas: 

Me queda mucho que decir sobre este hermoso animal... Pero por no alargar más el post sólo diré que, a falta de otros grandes mamíferos, es el símbolo de una naturaleza salvaje que se niega a desaparecer. 

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