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5 ago. 2013

La Importancia de la Concienciación


Dada la crisis generalizada y nuestros continuos fracasos al tratar de frenar la pérdida de biodiversidad y las emisiones contaminantes y de efecto invernadero, cabe preguntarse: ¿Cuál es la influencia real de la “concienciación” de las personas sobre el entorno?

Por ejemplo. Sabemos que poco antes de la crisis alcanzamos un máximo (al menos relativo) de abundancia. Y la abundancia dejó también abundante basura… Abundantes deshechos del máximo consumo embotellado, enlatado, empaquetado, embolsado… Abundantes objetos tecnológicos que fueron superados rápidamente por otros mejores, más actualizados, más “a la última” o, simplemente, finiquitados por la obsolescencia programada. Y abundantes, abundantísimos… -¡como pasarlo por alto!- materiales desechados de la vorágine constructora.    


Cuando encontramos esta basura en lugares que no le son propios, fuera de los contenedores, vertederos y plantas de reciclaje, solemos culpar en exclusiva a la falta de conciencia de las personas. Pero, si sólo es cuestión de concienciación… ¿cómo es que habiendo aumentado considerablemente la educación ambiental en las últimas décadas, hoy podemos encontrar más basura en algunos lugares que hace 30 años? Por ejemplo, es habitual, encontrar basuras en zonas marginales de las urbes y urbanizaciones, como zonas boscosas, rieras poco accesibles, en la costa o el mar abierto, etc. (téngase en cuenta que hablo de problemas locales y nacionales).

Veamos… Trataremos de tener en cuenta todos los factores que juegan un papel determinante en que las personas dejen o no su basura dónde corresponde (para no hacerlo demasiado complejo, damos por supuesto que hay suficientes y adecuados lugares para ello, aunque esto, de hecho, no es así en bastantes casos). Estos factores son:

-          Falta de concienciación
-          Fallos humanos y causas naturales
-          Concienciación
-          Consumo
-          Número de seres humanos (Población)

El fallo humano es un factor natural que se suele pasar por alto… Y es que preferimos ver intenciones y voluntades malévolas antes que reconocer que no somos tan infalibles como pensamos.

A los seres humanos a veces se nos caen cosas… o simplemente las dejamos olvidadas en cualquier lugar. Suelen ser cosas de pequeño tamaño y con poco valor como envoltorios y envases de todo tipo, pañuelos, botellas, bolsas… que por distracción, acto reflejo al reaccionar a otro estímulo o por fuerza mayor (una ventolera, tormenta, riada, etc.) perdemos, dejamos olvidadas… o se nos caen de las manos, los bolsillos o de cualquier otro contenedor de objetos (bolsos, mochilas, vehículos, etc., al meter y sacar la mano para guardar o coger alguna cosa, al abrir y cerrar las puertas, etc. etc. etc.), pero también a menudo cosas menos pequeñas, más valiosas y también más contaminantes van a parar por error o por fuerzas naturales dónde no corresponde.

A todos estos factores les podemos dar una contribución proporcional para poder comparar un año actual y un año de hace unas tres décadas, cuando en nuestro país la conciencia ambiental a penas daba sus primeros pasos (las Primeras jornadas de Educación Ambiental fueron en Sitges en 1983), y poder sacar conclusiones.

El factor “fallo humano y causas naturales” posiblemente no experimentará variación, o ésta no será significativa, ya que la naturaleza, humana y no humana, es esencialmente la misma –en nuestro caso desde al menos hace unos 40.000 años-. Además el aumento de la “concienciación” tampoco podría afectarlo de forma considerable pues, precisamente, estos “fallos” suelen producirse, en gran parte, dentro de ese tiempo de vigilia en el que no tenemos conciencia –o no plenamente- de lo que hacemos (¡quien no ha ido conduciendo de casa al trabajo, o en cualquier otro desplazamiento o tarea habitual, y no recuerda ciertas partes del trayecto o de cómo lo ha realizado!) o, simplemente, en situaciones ajenas a nuestra voluntad.

La contribución elegida para cada factor y el aumento del consumo son aproximaciones hipotéticas para poder jugar con los números y ver qué sucede. Estadísticamente podemos obtener una unidad media anual de basura por habitante. También he consultado diversos datos de las web del Banco Mundial y el Instituto Nacional de Estadística. Por ejemplo, el Producto Interior Bruto a precios de mercado (demanda) del primer trimestre de 1981 era de 40.769 millones de € y en el primer trimestre del 2013 de 158.725 millones de euros. Pero, yo sólo he utilizado la hipótesis de que el consumo hubiera aumentado el doble o el triple proporcionalmente, para no complicarlo más… así que el único valor fiable, de las tablas siguientes, es el de la población.

La cuestión no es extraer cantidades reales sino hacernos una idea de la influencia de cada factor, para ello podemos imaginar diferentes escenarios:

Tabla 1. Suponiendo que la educación ambiental hubiera aumentado la concienciación desde un 10% en 1981 hasta el 60% en 2013 y que el consumo tan sólo se hubiera duplicado.


Año
1981
2013
Población (nº habitantes España)

37.742.561
46.704.314
Falta conciencia

80%
30%
Fallo natural

10%
10%
Concienciados

10%
60%
% potencial de basuras en lugares no adecuados

90%
40%
Consumo

1
2
% basura lugares no adecuados según consumo

90%
80%
Uds. Basura en lugares no adecuados

33.968.305
37.363.451

Tabla 2. La misma proporción porcentual pero sin aumento del consumo


Año
1981
2013
Población (nº habitantes España)

37.742.561
46.704.314
Falta conciencia

80%
30%
Fallo natural

10%
10%
Concienciados

10%
60%
% basuras lugares no adecuados

90%
40%
Consumo

1
1
% basura lugares no adecuados según consumo

90%
40%
Uds. Basura en lugares no adecuados

33.968.305
18.681.726

Tabla 3. Si el consumo se hubiera triplicado


Año
1981
2013
Población (nº habitantes España)

37.742.561
46.704.314
Falta conciencia

80%
30%
Fallo natural

10%
10%
Concienciados

10%
60%
% basuras lugares no adecuados

90%
40%
Consumo

1
3
% basura lugares no adecuados según consumo

90%
120%
Uds. Basura en lugares no adecuados

33.968.305
56.045.177

Tabla 4. Si, aún habiéndose triplicando el consumo, la concienciación hubiera alcanzado al 80% de la población


año
1981
2013
Población (nº habitantes España)

37.742.561
46.704.314
Falta conciencia

80%
10%
Fallo natural

10%
10%
Concienciados

10%
80%
% basuras lugares no adecuados

90%
20%
Consumo

1
3
% basura lugares no adecuados según consumo

90%
60%
Uds. Basura en lugares no adecuados

33.968.305
28.022.588

En la tabla 1 podemos ver que habiendo variado la concienciación de la población de un triste 10% en 1981  a un considerable 60% en el 2013 con 9 millones más de habitantes y el doble de consumo, las unidades de basura en lugares no adecuados siguen siendo superiores en algo más de 3 millones.

En la tabla 2, sin aumento de consumo, el aumento de población concienciada a un 60%, habría conseguido rebajar las unidades de basura por habitante en lugares no adecuados en algo más de 15 millones. Aquí se aprecia la fuerza de la educación ambiental.

En la tabla 3, podemos comprobar que con el mismo considerable 60% de población concienciada pero en el caso de haber triplicado el consumo, las unidades de basura en lugares no adecuados habría pasado de casi 34 millones a unos 56 millones, ¡unos 22 millones de unidades de basura más en 2013 respecto a 1981, en lugares no adecuados! Cómo vemos la fuerza del consumo es arrasadora.

En la tabla 4 podemos deducir que con un gran esfuerzo de la educación ambiental, que en este caso hipotético consiga concienciar al 80% de la población, se consigue rebajar casi 6 millones de unidades de basura en lugares no adecuados respecto al 1981.

Resumiendo: Los factores “población” y  “consumo” son mucho más determinantes que el factor “concienciación” pero éste último es el único capaz de contrarrestar los efectos colaterales indeseados de aquellos.

Os dejo un vídeo casero que me llena de ternura y algo de esperanza... https://www.youtube.com/watch?v=JM1Egv9IVXo

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